Gracias Óscar por tu reflexión que por causa-lidad o sincronía me ha llevado a ampliar mi perspectiva. ¿Cómo quieres morir?
Siempre te preguntas cómo quieres vivir y esa respuesta te lleva a un futuro eludiendo el presente. Pregúntate mejor ¿Cómo quieres morir? porque eso puede pasar ahora.
Óscar Modrego mar 3

Mi reflexión: Las Causa Lidades llevo dos días dando vueltas a cómo no ayudar más, si no en calidad y eficacia y me ha llegado este texto de un colega Oscar Modrego y me he aplicado el cuento dado que ya van 3 que casi muero y cuando lo leas céntrate en ti en estos momentos. No lo leas de pe a pa estrictamente. FLUYE RESPIRA y búscate en él con tu realidad. Al acabar respira y toma algo calentito y si te animas, escribe qué te ha venido mente o memoria, qué has sentido o no, qué te han entrado ganas de hacer o dejar o cambiar. Y ahora ya sabes… Cuéntamelo todo: marestevezyourcoach@gmail.com #marestevezes #httpsaquievasexbymarestevezwordpresscom #sexologiapsicologiaclinicas #videoconsultinternac247365 #terapiapareja #presencialmolinsderei #segpersonalwhatsapp
Feliz primer Martes Marzo corazón. Atrévete. Sé que puedes.
No hay día que no me haga esta pregunta:
¿Cómo quiero morir hoy?
Y la respuesta siempre es la misma; ¡feliz!!
Esto me ayuda a enfocarme en lo que sí está pasando y en poner toda mi atención en lo importante no en llevar razón.
Vivir desde la fuerza
La fuerza es esa voz que te dice:
“Aprieta más, consigue más, demuestra más. Si no llegas a la meta, eres un fracaso.”

Cuando vives desde la fuerza:
Confundes éxito con resultados medibles: cifras, likes, facturación, reconocimiento.
Te agarras a las metas como si te fuera la vida en ello.
Vas “a por todas”, pero por dentro estás en tensión permanente.
Si no llegas, entras en pánico, frustración o tristeza: “¿Para qué tanto esfuerzo si no sirve de nada?”.
La fuerza siempre está negociando con el futuro: “Seré feliz cuando… consiga esto, logre aquello, llegue allí.”
Hasta entonces, toca apretar los dientes. y pregúntante ¿Cómo quieres vivir?
Y seguir esforzándote en encontrar los resultados.
Vivir desde el poder
El poder es otra cosa.
El poder no grita, no aprieta, no amenaza.
El poder nace de dentro, de un centro que no depende de si hoy ha salido bien o mal.
Cuando vives desde el poder:
Puedes tener metas ambiciosas, muy grandes si quieres… pero no las necesitas para sentirte válido.
No trabajas desde el miedo a no llegar, sino desde el amor al proceso.
No te vendes el cuento de “cuando lo consiga, por fin estaré bien”; sabes que ya eres alguien completo ahora, con meta y sin meta.
El poder no es pasividad ni conformismo.
Es otra manera de jugar el juego: lo das todo, pero no pierdes el alma por el marcador del resultado.
La trampa del libre albedrío usado desde la fuerza
Técnicamente, siempre estás eligiendo.
Pero no es lo mismo elegir desde el miedo que elegir desde la libertad.
Cuando eliges desde la fuerza:
Tus decisiones están secuestradas por el miedo a fallar, al qué dirán, a quedarte atrás.
Tu libre albedrío es teórico: en la práctica, manda el pánico.
Cuando eliges desde el poder:
Tu libre albedrío se vuelve real: puedes decir “sí” o “no” sin sentir que se acaba el mundo.
Dejas de preguntarte “¿y si no sale?” para empezar a preguntarte “¿quién soy mientras lo intento?”.
Enamorarte del camino
La clave no está en renunciar a tus metas.
La clave está en dejar de condicionarte a ti mismo a que solo mereces paz si las consigues.
Vivir desde el poder es:
Trabajar en tu proyecto, pero disfrutar también del email que se cae, del directo donde se conecta poca gente, del post que lee menos de los que esperabas.
Aceptar que el camino viene con barro y con vistas, con días de gloria y días en los que quieres mandar todo a la mierda… y aun así seguir amando la vida que estás caminando.
El poder te susurra algo muy simple:
“Con metas o sin metas, ya eres. Lo que consigas solo añadirá placer, pero no valor.”
Dónde empieza todo: reconocer que ya eres
La salida de la cárcel de la fuerza empieza aquí:
Reconocer tu abundancia actual: lo que ya tienes, lo que ya sabes, lo que ya eres.
Sentir el amor que ya hay en tu vida ahora, no en el escenario ideal que imagina tu mente.
Mirar a tu “yo verdadero”, ese que existe incluso si mañana se cae el proyecto, el trabajo o el personaje.
Desapegarte del final no es dejar de caminar.
Es permitirte que el final pueda ser hoy: este día, este café, este texto, este silencio.
Y decidir que aquí, justo aquí, vas a estar tan feliz y tan en paz como si ya hubieras tachado todas las metas de tu lista.
Porque si tú no sabes ser ahora lo que dices que serás “cuando llegues”, el día que llegues tampoco sabrás.
Habrás cambiado el escenario, pero no al actor. Gracias de nuevo a Óscar Modrego…
Qué os parece, lo digerimos, le damos otra vuelta y please reconsidera tu idea

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